Alterum non laedere

Los antiguos romanos, que fueron gente muy sabia y muy práctica, sintetizaron los grandes principios
jurídicos en tres axiomas, a los que el derecho podría reducirse como mínima expresión y no obstante ser suficientes
para abarcar todos los aspectos a regular por las normas: honeste vivere (vivir honestamente), suum cuique tribuere (dar
a cada uno lo suyo) alterum non laedere, es decir no dañar al otro. Para los romanos a partir de esos principios se podía
ante cualquier situación saber como comportarse en relación con los demás.
El principio del alterum non laedere es, como la noción misma de derecho, inseparable de la de alteridad,
es decir en relación a otro, o lo que es lo mismo tiene sentido únicamente en la vida en sociedad, porque el daño que
alguien se infiere a sí mismo no entra dentro de la consideración de la responsabilidad civil, como sería el caso del
suicida o de quien se flagela por motivos religiosos, o como veremos más adelante cuando la víctima ha sido culpable
del daño
1
. Por eso Ricardo de Angel Yágüez comienza su libro sobre el tema diciendo que “el no causar daño a los
demás es quizá, la más importante regla de las que gobiernan la convivencia humana”.
2
 El derecho no protege entonces
a quien causa un daño a otro, sino que muy por el contrario hace nacer una obligación –en sentido jurídico– de dejar a
esa persona en una situación lo más parecido posible a como se encontraba antes de sufrir el daño. Esto es lo que se
llama “responder” o ser “responsable” o tener “responsabilidad” por el daño padecido por otra persona
3
. La obligación
de reparar el daño ha sido considerada por los autores como una sanción, más propiamente como una sanción
resarcitoria, para diferenciarla de la sanción represiva propia del ámbito penal
4
.
Podemos entonces resumir diciendo que el principio general del derecho de no dañar al otro, hace que sea
posible la vida en sociedad y que cuando es conculcado, acarrea una sanción que consiste en la obligación jurídica de
indemnizar el daño causado, o como dice De Cupis una reacción del derecho para facilitar la represión del daño
5
.
Debemos aclarar sin embargo que no siempre que se causa un daño se responde, tal como veremos más adelante. De
todos modos las excepciones a la indemnizabilidad del daño, debido al progreso jurídico y muy en especial de esta
materia, cada vez son menores, porque se considera inconveniente que la víctima no sea compensada de algún modo


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